El auge de la Inteligencia Artificial y los centros de datos trajo consigo un mundo de nuevas oportunidades. No obstante, su uso demanda volúmenes de energía nunca observados. ¿Es la energía nuclear la fórmula para abordar este tipo de desafíos?
Por Romina Onel y Stephanie Cobo M.
En septiembre de 2024 Microsoft anunció un acuerdo de compra de energía por 20 años con la empresa Constellation Energy para producir 800 MW de energía. El anuncio no sería relevante, si no fuera porque dicha alianza considera la reapertura de la Unidad 1 de la central de energía atómica de Three Mile Island, que tuvo el peor accidente en Estados Unidos en Unidad 2 en el año 1979. La Unidad 1 había sido cerrada en el año 2019 por razones económicas.
Posterior a esta noticia, otras grandes tecnológicas de sumaron a la tendencia. Amazon anunció acuerdos con Dominion Energy para desarrollar un SMR y otros tres proyectos distintos para generar en conjunto 960 MW con SMRs. Google por su parte anunció un acuerdo con Kairos Power para construir siete reactores SMRs con plazo de desarrollo a 2030 con una suma 500MW de potencia esperada, con posibilidades de desarrollar más reactores de este tipo.
Y es que el auge de la inteligencia artificial no solo ha impulsado una enorme industria relacionada con nuevas aplicaciones y la automatización de funciones y el aprendizaje, usos que van desde apps en los smartphones, pasando por la exploración espacial, controvertidos usos militares, entre muchos otros.
Pero este cúmulo de nuevas oportunidades ha generado una necesidad colateral, requerir grandes cantidades de energía para alimentar a los modernos y crecientes centros de procesamiento de datos.
Ante esto, el resurgimiento de la energía nuclear como una alternativa limpia, sigue generando ciertos cuestionamientos en términos de seguridad en su operación. No obstante, y pese al historial de intentos fallidos, esta industria energética ha modernizado su oferta en lo que se conoce como reactores modulares pequeños o por su sigla en inglés Small Modular Reactors (SMR)
Según el Organismo Internacional de Energía Atómica, estos reactores nucleares avanzados cuentan una capacidad de potencia de hasta 300 MW(e) por unidad, lo que representa cerca de un tercio de la capacidad de generación de los reactores nucleares de potencia tradicionales.
Sin embargo, las grandes cantidades de electricidad con bajas emisiones de carbono, que pueden producir los SMR han permitido el auge de un nuevo impulso, al parecer viable.

Imagen: A. Vargas/OIEA
Menor uso de combustible para operar
Muchos beneficios de los SMR están intrínsecamente vinculados a la naturaleza de su diseño, es decir, a que son pequeños y modulares. Dado que ocupan menos espacio, los SMR pueden colocarse en lugares donde no podrían ubicarse centrales nucleares más grandes. Las unidades prefabricadas de SMR pueden fabricarse y luego enviarse e instalarse in situ. Gracias a ello, su construcción es más asequible que la de los grandes reactores de potencia, que suelen estar diseñados a medida para un lugar en particular, lo que a veces ocasiona retrasos en la construcción. Los SMR permiten ahorrar costos y tiempo de construcción y pueden desplegarse gradualmente para ir ajustándose a la demanda creciente de energía.
Asimismo, la tecnología empleada en SMR permiten clasificarlas como seguras y en términos de operación requieren menor frecuencia de reemplazo de combustible, digamos cada 3 o 7 años (en algunos casos 30 años sin recargar combustible) frente a 1 o 2 años de las centrales convencionales.
SMRs en Chile: ¿Es posible?
En el escenario nacional actual, la aparición de los reactores modulares pequeños (SMR) representa una nueva oportunidad para la historia del desarrollo nuclear en Chile, que tuvo dos etapas importantes. La primera de ellas, en los años 50, cuando surgieron los reactores nucleares para usos pacíficos y energía eléctrica.
“En Chile hubo un impulso de conocer esta energía, lo que llevó a la creación de la Comisión Chilena de Energía Nuclear en los años 60, mediante la que se instaló el reactor experimental en Las Condes, que se ocupa para hacer experimentos, caracterizar materiales, hacer radioisótopos para la medicina y varios otros usos”, explica el físico y académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, PhD. Gonzalo Gutiérrez.
De acuerdo con Gutiérrez, a lo largo de los años se ha estudiado la factibilidad de tener uno o varios reactores nucleares de potencia para producir electricidad en el territorio, pero eventos como el terremoto ocurrido en Chile durante el 2010 han mantenido el debate en pausa.
“Tener un reactor nuclear aquí sería muy delicado, por eso, el accidente nuclear ocurrido en Fukushima, el 11 de marzo de 2011, a raíz del tsunami que inundó su emplazamiento, sepultó las ideas de tener un reactor en el país”, advierte agregando que “durante el segundo periodo de Michelle Bachelet, participé en una comisión de expertos, mediante la cual estudiamos lo sucedido en Fukushima y se establecieron una serie de elementos necesarios para tener energía nuclear en Chile, como contar con una localización, definir el tipo de reactor que se va a usar, los puntos de acopio de los desechos nucleares, la obtención del uranio, los técnicos y profesionales, las líneas de transmisión, entre otros”.
SMR descentralizados en el territorio
Para el académico de la U. de Chile, los reactores modulares pequeños resultan “interesantes para países como el nuestro, ya que son mucho más seguros que Chernobyl y Fukushima, además, como son pequeños, se pueden ocupar en las redes que tenemos, en forma continua, ya que el ciclo de refrigeración, del combustible, de los desechos, es mucho más abordable. Además los puedes tener descentralizados”.
“Esta es una posibilidad muy real para países como Chile, en términos técnicos, por lo que es necesario empujar esta discusión ahora que estamos en esta transición energética”, enfatiza.
“Lo atractivo de la energía nuclear, es que no emite gases de efecto invernadero en su operación, y a diferencia de la energía eólica o la solar, puedes tener una gran cantidad de energía en forma continua. Además Chile tiene acceso a uranio y también se puede hacer alianzas con otros países latinoamericanos para su gestión”, puntualizó Gutiérrez.
Situación global de los SMR
Estados Unidos: Empresas como NuScale Power han avanzado con el diseño y aprobación regulatoria de sus SMRs. Sin embargo, han enfrentado desafíos económicos y retrasos en la implementación.
Canadá: Ontario Power Generation está impulsando el despliegue de SMRs, con el diseño BWRX-300 de GE Hitachi como una de sus principales apuestas.
Rusia: Posee el primer SMR operativo en el mundo, el Akademik Lomonosov, una central flotante que abastece zonas remotas en Siberia.
China: Está construyendo el HTR-PM, un reactor de alta temperatura modular de lecho de bolas, que podría abrir la puerta a más desarrollos de este tipo.
Reino Unido: Rolls-Royce está liderando un consorcio para el desarrollo de SMRs, con planes de construcción en la próxima década.
Francia: EDF está desarrollando su propio modelo de SMR, Nuward, como parte de su estrategia para reducir la dependencia del gas y mejorar la seguridad energética.
Argentina: El CAREM es el primer reactor modular en construcción en América Latina y podría convertirse en un modelo para la región.
Japón y Corea del Sur: Están explorando SMRs como opción para diversificar su matriz energética y mejorar la resiliencia de su sistema eléctrico.



