Por Pilar de la Cerda Directora de Proyectos y co-fundadora de Nodo Chile.
“Permisología” es una palabra que ha resonado como pocas otras en la discusión pública y empresarial. Grandes proyectos detenidos, tramitaciones que se extienden por años y una creciente sensación de incertidumbre han puesto sobre la mesa una pregunta: ¿por qué se están haciendo tan difíciles los proyectos de inversión en Chile?
Muchas veces la discusión se centra en lo técnico, lo regulatorio o lo jurídico. Pero en terreno, trabajando hace más de diez años junto a empresas y comunidades, hemos aprendido algo que parece simple, pero que cambia completamente el rumbo de un proyecto: llegar a tiempo sí importa. Y esto no significa solo ingresar temprano un expediente ambiental, sino que significa llegar antes con la información, el diálogo y la escucha.
Durante mucho tiempo fue posible desarrollar proyectos casi sin que las comunidades se enteraran, pero hoy eso cambió. Las personas tienen acceso a más información, existen las redes sociales, los grupos de WhatsApp, medios locales, dirigentes conectados y comunidades muchísimo más informadas, y articuladas, que hace diez años.
En ese contexto, hay una diferencia enorme entre que una comunidad conozca un proyecto por la propia empresa o que lo descubra por rumores o terceros. Porque cuando el primer relato que se instala es incorrecto revertirlo es extremadamente difícil, lento y caro.
Por eso, la participación anticipada no puede seguir viéndose como un riesgo o como una amenaza para los proyectos. Al contrario, es una de las herramientas más efectivas para reducir incertidumbre, prevenir conflictos y mejorar los tiempos de tramitación.
Pero para que esa participación sea útil, la información tiene que ser honesta y transparente. Tiene que explicar impactos, plazos, alcances y límites. Decir qué puede modificarse y qué no, qué se sabe y qué todavía no.
Las comunidades no esperan proyectos perfectos, ni proyectos sin impactos. Lo que esperan es no sentirse engañadas, y ahí probablemente uno de nuestros mayores aprendizajes: los proyectos avanzan con mucha más legitimidad cuando las personas sienten que fueron consideradas desde el inicio y no cuando el diálogo aparece recién después de un conflicto.
Gestionar temas sociales en forma anticipada es clave. En muchos casos, el problema no es que las comunidades no quieran conversar, es que esa conversación llegó demasiado tarde.



