Agustina Mir y Constanza Gómez fundaron Sortile tras conocerse en un máster en Estados Unidos. Hoy, lideran un equipo 100% local que desarrolla hardware y algoritmos capaces de competir con gigantes europeos para transformar los desechos en materia prima de alto valor.
A través de la creación de una startup pionera llamada Sortile, las ingenieras chilenas Agustina Mir y Constanza Gómez se transformaron a partir de 2021 en las desarrolladoras de una de las escazas soluciones tecnológicas globales para viabilizar el reciclaje de ropa a gran escala, operando estratégicamente entre Chile y Estados Unidos. Motivadas por las alarmantes postales de los vertederos textiles ilegales que impactan al desierto de Atacama, las fundadoras aprovecharon su paso por un máster en Norteamérica para construir un ecosistema sostenible que resolviera el mayor cuello de botella de la industria de la moda: la falta de herramientas para separar de forma automatizada las distintas materias primas de las telas en desuso.
Lo que diferencia a Sortile de cualquier iniciativa tradicional de economía circular es su enfoque puramente tecnológico y su capacidad de crear un ecosistema donde antes solo había basura. Mediante el desarrollo de hardware propio, software avanzado y algoritmos especializados, la empresa ha diseñado un sistema único que identifica los componentes materiales de cada prenda para facilitar su separación a nivel industrial. Esta innovación no solo abre la puerta a los controles de calidad y a la manufactura a gran escala, sino que está construyendo activamente los cimientos de una industria del reciclaje textil que hoy es prácticamente inexistente en el planeta. “El tema de la sustentabilidad lo han empujado muchas mujeres. Yo creo que desde ahí hay un componente fuerte de esta fuerza de mujer, que ha empujado a esta nueva industria” Comento Agustina Mir, en su reciente entrevista con Marca Chile. Gracias a este enfoque innovador, este equipo compuesto íntegramente por profesionales chilenos opera en el mercado global compitiendo y superando técnicamente a corporaciones de Inglaterra, Alemania y Suecia.
El valor de Sortile como emprendimiento sostenible no solo radica en su propuesta comercial, sino en el profundo vínculo que genera con su entorno y su identidad. La problemática de la acumulación de ropa en el desierto de Atacama demuestra que es necesario para mitigar una de las mayores crisis medioambientales de la actualidad. Asimismo, el proyecto carga con un fuerte sello de liderazgo femenino, impulsando una industria verde que históricamente ha sido empujada por mujeres. Con la convicción de que están haciendo de la sociedad un lugar mejor, la meta de esta startup es demostrar que es posible pensar en grande y poner la tecnología al servicio del planeta, transformándose en el ejemplo que inspire a futuras generaciones a buscar soluciones definitivas para los problemas más complejos del mundo.