La iniciativa del mandatario republicano revierte regulaciones ambientales del gobierno de Joe Biden y posiciona al mineral como un recurso estratégico.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este martes una orden ejecutiva destinada a expandir la minería y el uso del carbón, con el objetivo de satisfacer la creciente demanda energética derivada del auge de los centros de procesamiento de datos y la inteligencia artificial, reforzando así la posición de EE.UU. en la competencia tecnológica global.
La medida deroga regulaciones ambientales impuestas durante el gobierno de Joe Biden, reactiva concesiones suspendidas en terrenos federales y declara al carbón como un mineral crítico, al tiempo que promueve su exportación y la tecnología asociada a su procesamiento.
Acompañado de mineros en la Casa Blanca, Trump sostuvo: “Hoy tomamos una acción histórica para ayudar a los trabajadores, mineros, familias y consumidores estadounidenses. Ponemos fin de una vez por todas a la guerra de Joe Biden contra el carbón limpio y hermoso… vamos a poner a los mineros a trabajar de nuevo”.
Carbón: clave para la seguridad energética y la IA
Además de la reactivación de las concesiones federales, la orden ejecutiva también establece una prórroga de dos años a centrales de carbón en cuanto a su cumplimiento con las Normas de Mercurio y Tóxicos del Aire, ya que estas restricciones podrían “forzar el cierre generalizado de plantas de carbón, amenazar la fiabilidad de la red eléctrica y eliminar miles de empleos”.
Trump justificó la medida asegurando que el suministro eléctrico generado a partir del carbón será fundamental para mantener la ventaja tecnológica de Estados Unidos frente a China en la carrera por la inteligencia artificial.
“Estados Unidos lleva una gran ventaja en la carrera de la IA con China”, destacó el presidente, agregando que el carbón es esencial para proporcionar energía continua a los centros de datos que impulsan la investigación y el desarrollo en este campo.
El mandatario también encargó al Departamento de Energía que evalúe si el carbón utilizado en la producción de acero debe ser clasificado como “material crítico” bajo la Ley de Energía de 2020.
Asimismo, ordenó a las agencias federales que eliminen las políticas que favorecen las fuentes de energía alternativas y favorezcan el uso del carbón como una opción viable para garantizar la seguridad energética del país.
Reacciones y desafíos para la industria
El presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Minería, Rich Nolan, celebró las medidas, argumentando que “reconocen el enorme valor estratégico del carbón extraído en Estados Unidos y aprovechan la oportunidad económica que ofrece la abundancia energética estadounidense”.
Sin embargo, los críticos señalan que, a pesar de estas iniciativas, el carbón sigue siendo una fuente de energía en declive en el país y que muchas empresas tecnológicas han optado por energía nuclear o renovable.
Según datos del Departamento de Energía, el carbón representa actualmente alrededor del 15% de la generación eléctrica en EE.UU., una caída significativa respecto al 50% en el año 2000.
A pesar de las críticas, Trump ha prometido utilizar todas las herramientas a su alcance para expandir la explotación carbonífera, incluso autorizando el uso de poderes de emergencia y fondos federales para reabrir centrales cerradas y bloquear futuros cierres, además de presionar a países aliados para que importen carbón y tecnología estadounidense.



