Durante el Encuentro Regional de Empresas (EREDE), más de 300 líderes del mundo público y privado analizaron los desafíos que enfrentan las industrias frente al alza de los precios del suministro eléctrico y la necesidad de una transición energética con foco en el cliente.
En la ciudad de Los Ángeles, el vicepresidente de ACENOR, Rodrigo Sepúlveda, encendió las alertas sobre el impacto del elevado costo de la energía en la competitividad de las industrias chilenas. El evento, realizado este 7 de julio en el marco del Encuentro Regional de Empresas (EREDE), reunió a representantes clave para debatir cómo avanzar hacia una matriz energética más sostenible, sin desatender las urgencias del presente: precios de suministro que superan a los de países como Perú, Brasil o Alemania, y barreras regulatorias que dificultan la conexión de nuevos proyectos al sistema.
Sepúlveda, quien también se desempeña como subgerente de Desarrollo Energético y Net Zero de Aceros AZA, fue parte del panel de apertura del encuentro, organizado por IRADE, instancia que congregó a más de 300 actores del mundo empresarial y del sector público. En su intervención, recalcó que la electricidad puede representar entre un 20% y hasta un 50% de los costos de producción para algunas empresas, por lo que es fundamental avanzar hacia un sistema que garantice precios competitivos y sostenible. “La energía es hoy una de las principales preocupaciones para el sector productivo, no solo por su impacto económico, sino también por los desafíos que implica la transición energética”, afirmó Sepúlveda. En esa línea, destacó que desde ACENOR buscan que el cliente eléctrico —en especial los clientes libres— sea considerado en el diseño de políticas y decisiones estructurales del sistema eléctrico chileno.
Según el último barómetro elaborado por la asociación, publicado en junio, Chile presenta costos de suministro significativamente más altos que varios países latinoamericanos y europeos. Este escenario, explicó el representante gremial, no solo limita la competitividad, sino que además frena la capacidad de innovar y apostar por soluciones energéticas más limpias.
En la Región del Biobío, donde se desarrolló el encuentro, los desafíos son aún más marcados. Sepúlveda detalló que en esta zona se enfrentan a altos costos de transmisión zonal, horarios de punta que afectan la operación de las industrias, y dificultades para conectar nuevos proyectos a la red eléctrica. A esto se suman los denominados “cargos sistémicos” o “pagos laterales”, que encarecen aún más el servicio para los grandes consumidores.
“Las empresas tenemos el desafío de innovar y mirar hacia adelante con un enfoque sostenible. Pero eso solo será posible si ponemos al cliente en el centro, si fomentamos el diálogo entre todos los actores y si se abordan los problemas estructurales del sistema”, concluyó.
El Encuentro Regional de Empresas también abordó otras temáticas clave para el desarrollo local, como los retos de los sectores forestal y agrícola, todos enmarcados en la necesidad de avanzar hacia un desarrollo económico sustentable.



