Desde lo rural hacia la justicia territorial: Claudia Soto y la defensa de los territorios en tiempos de crisis climática
En entrevista con Más Minería Energía, Claudia Soto Acuña aborda los impactos de la nueva Ley de Marco de Permisos Sectoriales, la importancia de la descentralización y la perspectiva de género en el desarrollo territorial.
En Chile, la vulneración de las normas ambientales sigue siendo una realidad, mientras los territorios rara vez son considerados en toda su complejidad. Claudia Soto Acuña, geógrafa y funcionaria pública con más de diez años en la División de Planificación y Desarrollo Regional del Gobierno Regional O’Higgins, ha dedicado su carrera a tender puentes entre las necesidades locales y las decisiones políticas. Desde esa experiencia, advierte que aún existen trabas profundas que limitan la capacidad de las regiones para decidir sobre su propio desarrollo.
En esta conversación, Soto analiza con una mirada crítica la reciente Ley de Marco de Permisos Sectoriales que permite iniciar proyectos con una simple declaración jurada, alertando sobre sus riesgos para la protección ambiental, la fiscalización y lo que ella visualiza como justicia territorial. También reflexiona sobre cómo estas modificaciones afectan directamente a comunidades que ya viven bajo presión por conflictos socioambientales, muchas veces agravados por la falta de actualización de las normativas frente a la realidad climática.
Más allá de su rol en la gestión pública, Claudia también ha participado en iniciativas colectivas como la Asociación de Geógrafas Feministas Chile, desde donde sostiene que “existe la geografía feminista”. Además, es precursora de Ruralísimas, un programa radial – que se transmite por Radio Ilusión FM y disponible también en YouTube- que amplifica las voces de mujeres rurales y en el que aborda las problemáticas locales con perspectiva de género.
Trabajando desde la División de Planificación y Desarrollo Regional (DIPLADE) del Gobierno Regional O’Higgins. ¿Qué diagnóstico hace sobre la capacidad que tienen hoy los territorios para incidir en decisiones de planificación?
-En más de 10 años trabajando como geógrafa en el Gobierno Regional de O’Higgins y, desde mi experiencia en la División de Planificación y Desarrollo Regional, puedo señalar que, si bien la elección de gobernadores regionales y la creación de nuevas divisiones han significado un avance en descentralización, las competencias y recursos siguen siendo limitados, y muchas decisiones continúan radicadas en el nivel central. La DIPLADE cumple un rol clave al vincular diagnósticos territoriales con decisiones políticas, pero la fragmentación institucional y la falta de autonomía financiera reducen significativamente su alcance.
Uno de los grandes problemas se refleja con claridad en el caso del Decreto Ley 3.516, que permite la subdivisión de predios rurales sin una mirada de ordenamiento territorial integral. Su utilización ha derivado en la proliferación de núcleos urbanos en zonas rurales, sin planificación adecuada ni infraestructura acorde, generando sobrecargas territoriales y ambientales. Aunque desde el Gobierno Regional se promueven mecanismos de coordinación, nuestras atribuciones siguen siendo insuficientes para enfrentar de manera efectiva estos desafíos, que en gran medida se discuten y resuelven en el nivel central. Tampoco contamos con incidencia vinculante en los proyectos que ingresan al Sistema de Evaluación Ambiental. Se avanza, sí, pero aún falta camino para que las decisiones regionales tengan un carácter plenamente vinculante y permitan ordenar de forma sostenible tanto lo urbano como lo rural. En este sentido, la planificación debe dejar de entenderse únicamente como urbanística y reconocer también las dinámicas rurales.
Sobre su carta en La Tercera, “Permisología” y el riesgo de retroceder”, mencionó que ahora se puede iniciar un proyecto solo con una declaración jurada. ¿Qué riesgo ve en eliminar evaluaciones técnicas previas?
– El proyecto aprobado el 1 de julio permite que ciertos titulares notifiquen al órgano sectorial y comiencen obras sin autorización previa. Esto – a mi juicio- puede ser una desregulación encubierta: confiar en la buena fe del interesado es riesgoso. Hay casos de proyectos con resolución de calificación ambiental (RCA)aprobadas que, al ser fiscalizados, presentan irregularidades. Con la limitada capacidad fiscalizadora del país, podrían ejecutarse actividades con impactos acumulativos sin un análisis técnico del territorio, afectando salud pública y medioambiente.
¿Qué impacto ves para las comunidades con conflictos socioambientales?
-Las comunidades han sido las principales opositoras a esta ley. Este cambio aumenta su vulnerabilidad, sobre todo en territorios ya impactados, donde las normativas no se han adaptado a la crisis climática. Se prioriza la inversión y el crecimiento económico por sobre el desarrollo territorial, eventualmente agravando problemas como la escasez hídrica y la pérdida de suelos agrícolas, que son bienes escasos y estratégicos.
¿Qué significa congelar la normativa por hasta ocho años, incluso si cambian las condiciones climáticas o sociales?
-Este congelamiento beneficia a grandes proyectos y crea brechas regulatorias. Puede bloquear reformas que fortalezcan la protección ambiental y sanitaria, vulnerando principios como la no regresión, precaución y participación. Además, el concepto de “interés público impostergable” – que está presente en la nueva ley- es ambiguo, sin criterios claros para aplicarlo, lo que genera inseguridad jurídica y riesgo de uso discrecional.
Como geógrafa, funcionaria pública y ciudadana, ¿qué mensaje aportarías al debate respecto de esta nueva ley?
-Más que agilizar, el contexto de crisis climática debe instarnos a cuidar territorios, ecosistemas y comunidades, con responsabilidad, participación y justicia ambiental. La inversión es importante, pero debe hacerse con pertinencia territorial y un Estado presente. La democracia ambiental es clave. Invito a estar atentos y organizados para defender el territorio ante decisiones de inversión que pueden acrecentar en lo local los impactos de la crisis climática y ecológica.
Participas también en Geógrafas Chile, desde esa posición ¿cómo ha sido levantar una voz colectiva de mujeres que trabajan el territorio?
-La Asociación surge para visibilizar la mirada femenina en una disciplina tradicionalmente masculinizada. La perspectiva género debe estar presente, porque lo que pasa en el territorio no es neutro: desde el género se visibilizan realidades como la sobrecarga de cuidados, las formas de violencia y saberes invisibles. Trabajamos en ámbitos como geografía rural, ambiental y feminista, siempre con la premisa de que el territorio es un espacio de poder. Si no estamos representadas, nuestras voces no se reflejarán en las transformaciones territoriales. Hemos tenido reconocimiento internacional, como invitadas al Congreso Internacional de Geografía Crítica de la UNAM el año 2023.
Desde esta perspectiva, ¿Cómo describirías la geografía feminista?
-El territorio es un espacio de poder donde ciertas prioridades se imponen y otras se postergan. La geografía feminista planifica desde el cuidado y la mirada de género, visibilizando a mujeres y disidencias históricamente excluidas de la toma de decisiones. Busca instalar temas y enfoques críticos que influyan en el diseño y gestión de territorios y ciudades, rompiendo con la idea de que el espacio es neutro.
Claudia, adicional a lo que ya nos has contado. Posees también un programa denominado “Ruralísimas”. ¿Podrías contarnos más sobre esto proyecto?
–Soy de Pataguas Cerro, una localidad de la comuna de Pichidegua de la Región de O’Higgins. Con dos amigas creamos este programa en Radio Ilusión para visibilizar las voces de mujeres rurales. La radio es el principal medio de información local junto con la TV abierta. Buscamos impulsar a más mujeres a participar y ser protagonistas en diferentes ámbitos, porque también en las zonas rurales los espacios de decisión y de información están predominantemente masculinizados. A la fecha llevamos más de 10 capítulos, Hemos abordado temas diversos desde el autocuidado a problemáticas medioambientales, sociales y comunitarias. Es autogestionado, se financia con auspiciadores locales y con aportes propios, tenemos señal online y los capítulos quedan en nuestro canal de YouTube “Ruralísimas”, de hecho en julio nos hicieron una nota desde un medio local de Medellín, Colombia, lo que nos puso muy contentas. Queremos ampliarlo con talleres y más transmisiones para fortalecer la participación y la organización comunitaria. Así que invito a quienes leerán esta entrevista a escucharnos cada domingo de 11:00 a 12:00 horas por Radio Ilusión FM y seguirnos en nuestras redes sociales “Ruralísimas”.
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