Con una inversión estimada de US$3.000 millones, la iniciativa público-privada podría comenzar a operar en 2032.
En una ceremonia realizada en Copiapó, la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) y la anglo-australiana Rio Tinto oficializaron la firma del acuerdo de asociación para desarrollar el proyecto Salares Altoandinos, ubicado en la región de Atacama. La alianza público-privada considera una inversión de capital estimada en US$3.000 millones, sujeta a la ejecución de estudios y aprobaciones regulatorias en Chile y el extranjero.
La iniciativa, que se encuentra en etapa greenfield (sin desarrollo previo), cuenta con recursos estimados en más de 15 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), lo que lo convierte en el mayor de su tipo en el país. Las partes proyectan el inicio de operaciones para el año 2032, siempre que se cumplan las condiciones técnicas y de mercado previstas.
Participación estatal en decisiones de interés público
En esta sociedad, ENAMI tendrá una participación inicial del 49%, asegurando presencia en el gobierno corporativo y en las decisiones estratégicas del proyecto. El directorio estará compuesto por cinco miembros: tres de Rio Tinto y dos de ENAMI, reflejando una estructura que, según la estatal, permite defender el interés público sin obstaculizar el avance técnico del proyecto.
“Desde este nuevo museo regional que preserva la rica historia de Atacama, estamos construyendo futuro con la firma de esta asociación con Rio Tinto”, señaló el vicepresidente ejecutivo de ENAMI, Iván Mlynarz, durante la ceremonia.
“Esta es una demostración concreta de que la Estrategia Nacional del Litio avanza, y que tanto la ENAMI como la región de Atacama son protagonistas en el desarrollo de la industria de este mineral estratégico, con un proyecto que tiene claras ventajas ambientales al optar desde el inicio por un método de extracción directa”, agregó Mlynarz.
Proyecciones de impacto económico y social
Según estimaciones preliminares, Salares Altoandinos podría generar más de US$15.000 millones para el país a lo largo de su vida útil, incluyendo aportes al fisco, gobiernos regionales y locales, así como fondos para investigación, desarrollo y comunidades indígenas.
La asociación deberá pasar aún por revisiones regulatorias nacionales e internacionales, conforme a los marcos normativos aplicables. No obstante, el acuerdo marca un paso significativo en el avance de la Estrategia Nacional del Litio, potenciando el rol de ENAMI en una industria clave para la transición energética global.



