Mediante una inversión de US$ 450.000 impulsada junto a Alken Energía, EMAT y Huawei, la lechería optimiza su planta fotovoltaica e integra baterías de litio para reducir en 45 kW su demanda eléctrica en hora punta, proyectando recuperar la inversión en menos de tres años.
En un paso decisivo hacia la eficiencia operativa y la descarbonización del campo chileno, la lechería del grupo Agrícola Santa Sara S.A., ubicada en el valle de Casablanca, puso en marcha un avanzado sistema de almacenamiento de energía en baterías de litio (BESS). La iniciativa, que representó una inversión global de 450 mil dólares en alianza con las empresas Alken Energía, EMAT y la multinacional Huawei, busca mitigar los elevados costos tarifarios por demanda máxima de potencia registrados durante los procesos intensivos de ordeña, transformando la energía solar excedente en autonomía productiva ininterrumpida.
Hasta la implementación de esta tecnología, Santa Sara contaba con una planta fotovoltaica de 424,08 kWp —compuesta por 684 paneles y tres inversores de 100 kW— que permitía autogenerar electricidad durante las horas de radiación, pero sin solucionar el impacto financiero de los picos de consumo (peaks de potencia) exigidos por la operación diaria. Para resolver esta brecha, la compañía incorporó un módulo BESS de 107 kWh de capacidad y 108 kW de potencia, cuya ampliación en curso elevará la capacidad de almacenamiento a 215 kWh.
La clave operativa del proyecto reside en la aplicación de la estrategia conocida como peak shaving (recorte de picos de consumo), la cual almacena la energía solar capturada en el día para liberar su descarga en los momentos en que la ordeña exige la mayor potencia desde la red. Con la configuración final del sistema, la empresa estima reducir aproximadamente 45 kW su demanda máxima contratada, superando con creces la alternativa inicial bajo tarifa por horario de uso (TOU) fija, que solo proyectaba un recorte de 22 kW. Según los análisis financieros de la firma, el ahorro generado permitirá recuperar la inversión total en un plazo inferior a tres años.
“Nuestro desafío era aprovechar mejor la energía que ya estábamos generando. La planta solar había reducido significativamente nuestro consumo desde la red, pero seguíamos enfrentando costos relevantes por demanda máxima de potencia. Con este proyecto esperamos disminuir esos costos, mejorar la gestión energética de la operación y generar una experiencia que pueda servir de referencia para otras empresas del sector agrícola”, destacó Gonzalo Marín, Gerente de Operaciones de Agrícola Santa Sara.
La concreción del proyecto requirió articular capacidades de ingeniería, tecnología de punta y soporte local. La empresa nacional Alken Energía lideró la ingeniería, dimensionamiento e integración con la infraestructura preexistente sin interrumpir el proceso productivo continuado. “El principal desafío fue diseñar una solución ajustada al perfil de consumo de la operación e integrarla con la infraestructura existente, dejando la plataforma preparada para futuras ampliaciones”, sostuvo Álvaro Lorca, Gerente General de Alken Energía.

Por su parte, la multinacional Huawei proveyó el equipamiento de baterías, inversores inteligentes y la plataforma de gestión digital FusionSolar, que permite monitorear en tiempo real la generación solar, el almacenamiento y el consumo energético. Felix Chen, gerente de Huawei Digital Power Chile, subrayó que “la transición energética no sólo implica generar energía renovable, sino también administrarla de forma inteligente. Proyectos como el de Agrícola Santa Sara demuestran que el almacenamiento en sistemas BESS entrega beneficios concretos para sectores como la agroindustria, mejorando la eficiencia, maximizando el autoconsumo y reduciendo costos”.
Finalmente, la firma EMAT estuvo a cargo del suministro de equipos, puesta en marcha y asistencia técnica especializada en terreno. Su Gerente de Servicios, Félix Salazar, enfatizó el valor de contar con disponibilidad local de componentes para agilizar desarrollos de alta tecnología en el país. El proyecto sienta así un modelo de negocio altamente escalable, cuya aplicación modular resulta aplicable no solo a la agricultura, sino a sectores tan diversos como la minería, la acuicultura, la industria vitivinícola, centros logísticos, data centers y recintos comerciales.



