Para el representante de la Asociación Internacional del Litio en Sudamérica, Jorge Mora, el desarrollo de la industria en el país depende de la demanda de China, y “eso queda fuera del alcance de Trump”.
Argentina aspira a producir 130.800 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) en 2025, un aumento del 75% respecto al año anterior, gracias al desarrollo de nuevas operaciones en el norte del país. A pesar de las tensiones comerciales internacionales, la industria local no espera efectos negativos significativos.
Se prevé que el incremento del rendimiento provenga principalmente de nuevas operaciones en Salta y expansiones en Catamarca y Jujuy, las provincias del norte con las mayores operaciones de litio, según Alejandra Cardona, directora ejecutiva de CAEM.
Actualmente, Argentina cuenta con seis operaciones del mineral activas, cuatro de las cuales registraron una producción de 74.600 toneladas de LCE en 2024, un 62 % más que en 2023, según Cardona.
“Los mayores volúmenes (en 2024) se deben a la expansión de las operaciones en Salar de Olaroz, la mina Fénix, y al ramp-up realizado por Cauchari Olaroz”, dijo Cardona, agregando que la producción también comenzó en la operación Sal de Oro que se inauguró en octubre de 2024.
Resiliencia frente a la guerra comercial
A pesar de las tensiones comerciales globales, la industria argentina del mineral blanco no se ve amenazada por las medidas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump.
En una presentación organizada por Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y la Asociación Internacional del Litio (ILiA) en Buenos Aires, Jorge Mora, representante de ILiA en Sudamérica, afirmó: “El mayor consumidor de litio es China, y la mayor cantidad de automóviles se produce en China, y el mayor consumo de automóviles se da en China. Así que eso queda fuera del alcance de Trump”.
Además, Mora elogió la dirección económica de Argentina bajo el presidente libertario Javier Milei, quien promovió beneficios fiscales para atraer inversiones.
Por su parte, Roberto Cacciola, presidente de CAEM, también expresó que no espera un gran impacto por la guerra comercial. “No creo que Argentina se vea muy afectada por la guerra comercial y, en cambio, podría abrir nuevos mercados para el país”, comentó.
Aunque advirtió sobre algunos riesgos, como una caída temporal en los precios del petróleo y dificultades en sectores como el aluminio y el acero, destacó que, en términos de minería y energía, los efectos negativos serían limitados.



