La intensificación del conflicto comercial entre Estados Unidos y China junto a la escalada militar entre Ucrania y Rusia han generado una caída en los mercados bursátiles y un debilitamiento del dólar, factores que han favorecido al metal dorado.
El precio del oro subió con fuerza este lunes, impulsado por la creciente demanda de activos de refugio frente a la incertidumbre global. La onza al contado se apreció un 2% hasta los US$3.353, su nivel más alto desde el 23 de mayo, mientras que los futuros en Estados Unidos avanzaron un 1,9% y se situaron en US$3.378.
La decisión del presidente estadounidense Donald Trump de duplicar los aranceles al acero y al aluminio hasta el 50% reavivó las tensiones comerciales con China y desató un efecto dominó en los mercados globales. La respuesta de Pekín, que acusó a Washington de violar acuerdos sobre minerales críticos, y la amenaza de represalias por parte de la Unión Europea, intensificaron el temor de los inversores.
El mercado cambiario reaccionó con una caída del dólar de 0,6% frente a otras divisas, lo que reforzó aún más el atractivo del oro, ya que con la baja de la moneda estadounidense el lingote se abarata para los tenedores de monedas extranjeras, estimulando su compra como refugio en momentos de volatilidad.
A esto se suma la escalada militar entre Rusia y Ucrania, con ataques intensificados por ambas partes antes de sus segundas conversaciones de paz en Estambul. Según Giovanni Staunovo, analista de UBS, “la aversión al riesgo con la renta variable asiática a la baja es un factor, el otro es el aumento de las tensiones geopolíticas -incluida la escalada de las tensiones entre Ucrania y Rusia- elevando la demanda de activos de refugio como el oro (…) Las actuales tensiones comerciales entre China y Estados Unidos son un factor de apoyo adicional para el oro”.
Preocupación por las consecuencias económicas
El alza del oro se enmarca en un contexto de deterioro de las perspectivas macroeconómicas globales. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió este martes que las políticas arancelarias de Trump están perjudicando tanto a Estados Unidos como al resto del mundo. La entidad redujo su proyección de crecimiento global de 3,3% a 2,9% para este año, y recortó la estimación para EE.UU. desde un 2,8% a apenas 1,6%.
“El debilitamiento de las perspectivas económicas se dejará sentir en todo el mundo, casi sin excepción”, señaló el economista jefe de la OCDE, Álvaro Pereira, agregando que “un menor crecimiento y menos comercio afectarán a los ingresos y ralentizarán el crecimiento del empleo”.
La organización también subrayó que, aunque se eliminen los aranceles, la incertidumbre provocada por las medidas proteccionistas prolongará sus efectos negativos. A su vez, las represalias comerciales, la disminución de la inversión y el aumento de los precios son consecuencias que ya se están manifestando.
Por su parte, los mercados bursátiles reflejaron el nerviosismo con caídas generalizadas en Asia, Europa y Wall Street. El índice paneuropeo Euronext descendió un 0,6%, mientras que los principales índices estadounidenses abrieron la semana en rojo tras un cierre positivo en mayo.
Expectativas ante posibles anuncios monetarios
La atención de los inversores también está centrada en los discursos previstos esta semana por parte del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y otros funcionarios del organismo. Se espera que entreguen señales sobre la trayectoria futura de la política monetaria en medio de la persistente inflación, el frágil crecimiento y un déficit fiscal que ya supera los US$36 billones.
Aunque la OCDE prevé que la inflación comience a ceder recién hacia 2026, advirtió que el proceso podría retrasarse aún más si las presiones sobre los precios persisten. En este escenario, la Reserva Federal podría verse obligada a mantener las tasas elevadas por más tiempo, lo que influiría en la evolución del mercado de materias primas.



