Nueva planificación incluye prioridades vinculadas a biodiversidad, cambio climático, calidad del aire y gestión de residuos, entre otros ejes clave.
El Ministerio del Medio Ambiente (MMA) aprobó la actualización del Programa de Regulación Ambiental 2024-2025, que establece la planificación normativa de la cartera para ese período, con criterios de sustentabilidad, prioridades programáticas y metas regulatorias.
Este ajuste normativo debe realizarse a lo menos cada dos años, basándose en la situación ambiental del país y puede incluir indicadores para evaluar su efectividad. Así, a través de estas modificaciones periódicas, se busca dar continuidad a la gestión ambiental, considerando nuevos desafíos, evidencia científica y avances legislativos.
Nuevas prioridades y Transición Socio-Ecológica Justa
El nuevo programa mantiene el enfoque de avanzar hacia un modelo de desarrollo ecológicamente sostenible y centrado en las personas, mediante una Transición Socio-Ecológica Justa (TSEJ). Además, destaca la necesidad de revisar y dictar normas conforme a los estándares internacionales más actualizados, considerando la realidad nacional y la evidencia científica disponible.
Entre las novedades para el período 2024-2025, se prioriza la generación de infraestructura jurídica para el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (Ley Nº 21.600), así como la elaboración del reglamento de la Ley Nº 21.660 sobre Protección Ambiental de las Turberas. Ambos temas ya estaban señalados como desafíos en la versión anterior del programa, pero su reciente promulgación legal los convierte en un foco prioritario.
Diagnóstico ambiental y metas hacia 2050
El marco normativo incorpora un diagnóstico ambiental del país, que identifica desafíos relevantes en materia de calidad del aire -principalmente por emisiones asociadas al uso residencial de leña, el transporte y las fundiciones-, y en contaminación acústica, donde el tránsito vehicular representa cerca del 70% del ruido urbano.
También se evidencian brechas en la gestión de residuos sólidos, que superan los 20 millones de toneladas anuales, con una tasa de valorización aún limitada. En cuanto a biodiversidad, se destaca que la zona centro-sur de Chile alberga una concentración excepcional de especies endémicas, lo que la posiciona como uno de los principales “hotspots” a nivel mundial.
Respecto al cambio climático, en tanto, se ratifica el compromiso de alcanzar la carbono neutralidad y fortalecer la resiliencia al año 2050. Para ello, se avanza en la elaboración de los reglamentos que exige la Ley Marco de Cambio Climático (Ley N° 21.455), junto con otros instrumentos complementarios que permitan implementar dicha estrategia.
Cabe destacar que el contenido del plan regulatorio puede ser modificado mediante resolución fundada ante nuevas circunstancias y que el MMA debe rendir una cuenta pública anual ante el Congreso Nacional, informando sobre el cumplimiento de las metas y prioridades establecidas.



