La iniciativa contempla seis nuevos parques nacionales, los que abarcan una superficie de más de 184 mil hectáreas. Esta medida forma parte de la implementación de la Estrategia Nacional del Litio.
El Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático – del saliente gobierno de Gabriel Boric- aprobó la creación de seis nuevas áreas protegidas en la Región de Antofagasta que equivalen a más de 184 mil hectáreas. Con esto, la Red de Salares Protegidos de dicha región conservará 11 ecosistemas salinos, los que se suman a los 10 salares y lagunas altoandinas que ya fueron resguardadas en la Región de Atacama en noviembre de 2025.
Esta medida forma parte de la implementación de la Estrategia Nacional del Litio, política pública inédita en nuestro país que responde al mandato presidencial de integrar la protección ambiental en una política productiva, y que incluyó procesos de participación indígena y ciudadana.
Conservación de la biodiversidad
La propuesta aprobada contempla la creación de seis nuevos parque nacionales: Parque Nacional Salar de Carcote (Salar de Carcote): Parque Nacional Loyoques – Quisquiro (Salar de Loyoques o Quisquiro); Parque Nacional Laguna Colache (Laguna Hedionda); Parque Nacional Pili (Laguna Chivato Muerto, Laguna Trinchera y Salar Aguas Caliente 2 o Pili); Parque Nacional Lessi Nisaya Hui’iantur Ckutckuntur (Salares de Aguas Calientes 3, El Laco, Tuyajto y Capur o Talar) y Parque Nacional Laguna Azufrera (Laguna Azufrera).
En conjunto, estas seis áreas protegidas abarcan una superficie de más de 184 mil hectáreas, lo que permitirá fortalecer la representatividad de ecosistemas altoandinos dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y avanzar en la conservación de humedales y sistemas salinos que cumplen funciones ecológicas clave para la regulación hídrica, la conservación de la biodiversidad y la resiliencia frente al cambio climático.
Estos ecosistemas albergan una biodiversidad altamente especializada, adaptada a condiciones extremas de altitud, radiación solar y escasez de agua. En ellos habitan especies emblemáticas como los flamencos altoandinos —flamenco andino, flamenco chileno y flamenco de James—, además de vicuñas, zorros andinos y diversas aves migratorias que dependen de estos humedales para su alimentación y reproducción. En cuanto a la flora, predominan especies características del altiplano como tolas, llaretas y vegetación de vegas altoandinas, junto a comunidades microbianas únicas presentes en los salares.
La elaboración de la propuesta consideró un convenio técnico y científico entre el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad de Antofagasta, además de una coordinación con servicios públicos como CONAF, el Ministerio de Bienes Nacionales y los ministerios de la Estrategia Nacional del Litio.



