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Miércoles, Enero 14, 2026

Trump reimpulsa la minería submarina para reducir dependencia de China en metales estratégicos

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La extracción de elementos críticos del fondo oceánico gana respaldo político en EE. UU., pese a preocupaciones ambientales y desafíos regulatorios.

La minería submarina, centrada en la recolección de nódulos polimetálicos a 4.000 metros de profundidad, ha resurgido con fuerza tras recibir apoyo de la administración del presidente Donald Trump. La medida busca asegurar minerales estratégicos como níquel, cobalto y cobre, clave para la producción de baterías de autos eléctricos y la transición energética.

Este renovado impulso ha sido liderado por The Metals Company, cuyo director, Gerard Barron, ha dejado atrás el discurso ambiental para centrarse en la seguridad energética frente a China. Ese giro le permitió avanzar en gestiones ante organismos estadounidenses, obteniendo avales para operar en aguas internacionales.

Industria en desarrollo y desafíos tecnológicos

Los nódulos polimetálicos representan una fuente rica de minerales necesarios para tecnologías limpias. Pruebas preliminares ya han permitido extraer miles de toneladas. Paralelamente, startups como Impossible Metals desarrollan robots que recolectan selectivamente los nódulos sin dañar el hábitat, mientras Viridian Biometals experimenta con bioreactores que permiten extraer metales sin generar residuos tóxicos.

Sin embargo, la minería submarina aún enfrenta barreras significativas. La tecnología a escala comercial no está madura y su competitividad frente a la minería terrestre sigue siendo incierta. Además, Estados Unidos carece de capacidad de refinación y procesamiento de estos minerales, cadena que actualmente domina China.

Normas internacionales y oposición ambiental

El desarrollo unilateral de estas iniciativas ha provocado tensiones con la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), organismo que regula las actividades en aguas internacionales bajo el amparo de la Convención del Mar. Aunque EE. UU. no ha ratificado ese tratado, la ISA insiste en que cualquier explotación del fondo marino debe realizarse con su autorización y bajo principios de equidad y sostenibilidad.

Actualmente, 37 países apoyan una moratoria a la minería submarina industrial, debido a la incertidumbre científica sobre sus impactos ecológicos.

Alianzas estratégicas y futuro incierto

The Metals Company ha firmado acuerdos con empresas japonesas y coreanas para procesar los nódulos antes de 2029. También se exploran alianzas con Lockheed Martin y startups en el Pacífico. No obstante, la viabilidad del sector dependerá de autorizaciones regulatorias, capacidad de procesamiento y presión internacional.

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