En una industria marcada por operaciones en zonas remotas, alta coordinación logística y necesidad de continuidad operacional, la gestión de viajes corporativos se está transformando en un factor clave para la eficiencia, el control de gastos y la competitividad de las empresas.
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Chile continúa consolidándose como uno de los mercados mineros más relevantes del mundo. El país mantiene una posición estratégica en la producción de cobre y litio, dos minerales esenciales para la transición energética global, mientras las proyecciones de inversión minera hacia 2034 superan los US$100 mil millones, según cifras informadas por Cochilco.
En este escenario, la movilidad corporativa adquiere un rol cada vez más estratégico. Para sectores como la minería, energía e infraestructura, viajar no es solo una necesidad administrativa: es parte de la operación. Trasladar equipos técnicos a faenas, coordinar visitas ejecutivas, gestionar cambios de itinerario, asegurar soporte permanente y mantener trazabilidad de los gastos son hoy variables críticas para la continuidad del negocio.
Los corredores hacia el norte minero figuran consistentemente entre las rutas más demandadas por sus clientes empresariales, con Iquique a la cabeza, seguido por Antofagasta, Calama, Copiapó y La Serena. Son trayectos que muchas veces se repiten semanalmente, asociados al desplazamiento permanente de ejecutivos, técnicos y proveedores que sostienen la operación minera del país.
La realidad de la gran minería chilena también evidencia esta complejidad. De acuerdo con el Estudio Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025–2034, el empleo minero cuenta con una alta participación de empresas proveedoras, que representan tres de cada cuatro trabajadores del sector, lo que refuerza la necesidad de coordinación entre compañías, contratistas y equipos en terreno.
Agencias especializadas en viajes corporativos explican que las empresas están avanzando hacia modelos más profesionales de gestión de viajes, donde ya no basta con comprar pasajes o reservar hoteles, sino que se requiere una visión integral de control, eficiencia y acompañamiento.
“En industrias como la minería, la movilidad es parte del negocio. Un cambio de vuelo, una conexión perdida o una mala planificación puede impactar directamente en la operación. Por eso, las empresas están buscando soluciones que les permitan tener mayor trazabilidad, soporte permanente y control de sus presupuestos de viaje”, señala Nelson Caro Moena, jefe de Desarrollo de Negocios de la agencia de viajes Turavion.
Asimismo, hoy las compañías están poniendo mayor atención en la optimización de recursos. La gestión de viajes corporativos permite centralizar información, ordenar políticas internas, anticipar costos y tomar decisiones basadas en datos, especialmente en industrias donde los traslados son frecuentes, urgentes o involucran múltiples destinos.
Con una industria minera en expansión y una creciente necesidad de coordinación entre equipos, proveedores y operaciones remotas, la gestión profesional de viajes corporativos se instala como un nuevo factor de competitividad para las empresas chilenas.



