Sin embargo, el valor del metal podría verse afectado si en EE. UU. la inflación supera las expectativas, como consecuencia de las políticas arancelarias de Donald Trump.
Este martes el precio del oro al contado alcanzó un nuevo máximo histórico, llegando a US$2.942,25 la onza, para cerrar la jornada en US$2.903,88 la onza. Mientras, los precios futuros del metal estadounidense se cotizaron en US$2.932,90 la onza, sin cambios significativos, reflejando una estabilización en su valor.
En lo que va del año, el oro ha subido alrededor de un 11% y ha marcado en ocho ocasiones un precio récord. Sin embargo, nunca en la historia había superado los US$2.900 la onza. Este fenómeno refuerza la idea de que el metal dorado es un capital de refugio, al que los inversionistas acuden en períodos de incertidumbre como el actual, tras las medidas disruptivas de Trump en materia económica y geopolítica, entre otros factores.
Asimismo, las entradas de capital a fondos cotizados en bolsa respaldados por lingotes de oro han mostrado una clara tendencia alcista en las últimas semanas. Según un informe de Bloomberg, las tenencias globales de oro en estos fondos han aumentado durante seis de las últimas siete semanas, alcanzando el nivel más alto desde noviembre.
Inflación y su impacto en el precio del oro
Es importante considerar que las modificaciones arancelarias implementadas por la Casa Blanca, además de sus implicancias internacionales, podrían generar un impacto en la economía interna de EE.UU, como una inflación más alta de lo esperado y una moderación en su crecimiento.
Ante este escenario, es probable que la Reserva Federal adopte un ritmo más lento en la flexibilización de la tasa de política monetaria. Esto reduciría el rendimiento del oro a corto plazo, ya que, al no generar intereses, el atractivo del metal dorado disminuiría en comparación al de otros activos.



