Los especialistas atribuyen el aumento de costos en la operación nacional al envejecimiento de las grandes minas y la falta de nuevos proyectos que ayuden a compensar esta tendencia.
De acuerdo a la información entregada por del Consejo Minero y de consultora Plusmining, los costos de la producción de cobre en Chile se han alejado del estándar internacional. En 2020, en el país, producir una libra del metal costaba 239 centavos de dólares (cUS$), tal como en el resto del mundo. Mientras, en el primer semestre de 2024, el costo del proceso era de cUS$340 por libra en territorio nacional y cUS$306 en el exterior.
Entre los motivos que explican el encarecimiento de la producción de cobre en los últimos años, los especialistas destacan la edad de las minas en Chile. Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, explica que la mayor parte de las grandes minas chilenas tienen más de 20 años y no ha habido una cantidad suficiente de proyectos desarrollados desde cero en los últimos años, que aporten con “producción de bajo costo que compense la tendencia de aumento de costos que generan las minas envejecidas”.
En cambio, el panorama internacional se ha beneficiado porque en otros países ha aumentado la explotación de nuevos yacimientos, cuyos costos de operación son menores por su reciente desarrollo. Es lo que ocurre en países como Perú y el Congo “con lo que la comparación en la evolución de costos de Chile respecto del promedio mundial tiende a desfavorecernos”, detalla.
Otros factores a considerar
Además, conocedores del rubro, señalan que existen aspectos que aumentan los egresos en las faenas, como los gastos en suministro energético e hídrico, junto a los altos sueldos y regulaciones ambientales.
Cristián Cifuentes, analista sénior del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (Cesco), detalla que “los costos de energía, particularmente a nivel de transmisión y distribución, escasez de agua y la necesidad de la desalinización como alternativa hídrica, se traducen en mayores costos de transporte del suministro y costos de energía asociados a la impulsión”.
Asimismo, asegura que en Chile “el recurso humano es altamente calificado en comparación con otros distritos emergentes”, lo que explicaría los altos salarios que se dan en el rubro minero.
Por otra parte, aunque reconoce que las regulaciones medio ambientales se han tornado más exigente a nivel global, en el caso chileno la normativa “perdió la visión de conjunto y hoy enfrentamos una situación que presenta redundancias y complejidades innecesarias, además de oportunidades para que diversos actores intervengan en el proceso de permisos, debilitando la certeza que requiere un proyecto”.
Aunque añade que en el mundo ya hay indicios de que esta tendencia a la sobrerregulación se podría revertir



