Fin de la tregua de dos meses en el conflicto de Medio Oriente y guerra comercial por política arancelaria de Trump, intensifica incertidumbre en los mercados.
El precio del oro sigue subiendo, impulsado por la incertidumbre global, el interés que han mostrado los bancos centrales y una demanda creciente en China, alcanzando un máximo histórico por sobre los US$3.030 la onza.
Según datos de EuropaPress, este elemento se ha revalorizado un 13,5% aproximadamente en lo que va del año. En 2024 cerró con una subida del 27% —la mejor desde 2010— y desde octubre de 2023, tras el ataque de Hamás a Israel, el oro tuvo una crecida en su valor de casi el 63%.
Estos datos reafirman que el metal dorado funciona como un activo “refugio” en tiempos de alta volatilidad, ya que tiene la particularidad de conservar su valor aún en tiempos de muy alta inflación, además de ser seguro durante las reformas monetarias e inmune a las fluctuaciones del tipo de cambio.
Incertidumbre en los mercados
Las tensiones geopolíticas se han incrementado esta semana por el fin de la tregua de dos meses en el conflicto de Medio Oriente. Mientras el mercado sigue de cerca las negociaciones entre Donald Trump y Vladímir Putin, que buscan alcanzar un acuerdo de alto el fuego en Ucrania.
A lo anterior se suma el temor que genera la guerra comercial iniciada por EE.UU., cuyo impacto en la economía global podría agudizarse, especialmente si la política arancelaria lleva al país hacia una recesión.
Diego Franzin, director de estrategias de cartera en Plenisfer Investments, compañía que forma parte de Generali Investments, señaló que Minería en Línea que el oro desempeñará un papel “aún más importante” en la protección de las inversiones en este clima de incertidumbre y frente a posibles nuevas oleadas de inflación, al ayudar a reducir los riesgos y aumentar la estabilidad de las carteras de inversión.
“Como activo refugio por excelencia, el oro seguirá viéndose respaldado por la incertidumbre que rodea a los acontecimientos geopolíticos, las tensiones comerciales y los desequilibrios fiscales —especialmente en Estados Unidos—, así como por la demanda de los bancos centrales”, concluyó.



