Estas tres naciones proveen el 94% de las importaciones de metal rojo refinado y sus aleaciones al mercado estadounidense.
Los gobiernos de Chile, Perú y Canadá han enviado cartas formales al Departamento de Comercio de Estados Unidos, expresando su rechazo a la investigación que lleva a cabo el organismo -ordenada por Donald Trump- para evaluar la aplicación de aranceles a las importaciones de cobre, por constituir una posible amenaza para la seguridad nacional del país norteamericano.
Según cifras entregadas a la Oficina de Industria y Seguridad (BIS, por sus siglas en inglés), Chile, Canadá y Perú abastecen el 94% del cobre refinado y aleaciones de cobre que importa EE.UU.
Advertencias sobre impactos de aranceles al cobre
El gobierno de Chile, a través de su embajador en Washington, Juan Gabriel Valdés, argumentó que las exportaciones de cobre chileno no representan ningún riesgo de seguridad. “Nuestras industrias del cobre son complementarias y mutuamente beneficiosas”, indicó el diplomático.
La misiva enviada desde La Moneda fue acompañada por un documento técnico elaborado por Cochilco, en el que se detalla que el cobre nacional se inserta en las primeras etapas de la cadena de valor, permitiendo a la industria estadounidense fabricar productos terminados.
En línea con la postura chilena, el Ministerio de Comercio Exterior del Perú solicitó la exclusión total de su país de cualquier medida restrictiva, mientras que Canadá advirtió que el libre comercio del cobre es esencial para respaldar los esfuerzos de seguridad nacional de EE.UU.
Opiniones desde la industria
Importantes actores del sector cuprífero han secundado las advertencias de estos tres países americanos. Freeport-McMoRan, una de las mayores productoras de cobre del mundo, con operaciones en Chile, Perú y EE.UU., aseguró que la imposición de aranceles podría perjudicar la economía global y distorsionar el equilibrio del mercado.
Por su parte, la Cámara de Comercio Americana en Chile resaltó los beneficios económicos que las exportaciones de cobre chileno aportan a Estados Unidos, subrayando que los aranceles podrían tener efectos contraproducentes.
Propuestas alternativas y división interna
Al tiempo que la investigación, cuya resolución está prevista para noviembre de este año, diversos gremios estadounidenses han sugerido enfoques distintos. Algunas propuestas incluyen controles a la exportación de concentrado de cobre y chatarra, mientras que empresas como Rio Tinto y Southwire han abogado por reformas regulatorias y restricciones a las exportaciones como herramientas clave para impulsar la industria local.
Por otro lado, la Asociación de Desarrollo del Cobre (CDA) solicitó eximir de aranceles a las materias primas provenientes de países socios, mientras que Trafigura planteó limitar las medidas a productos manufacturados como tubos y alambrón, permitiendo mantener libre de tarifas al cobre refinado.
Exenciones temporales y clima de incertidumbre
A la espera de una resolución oficial sobre las importaciones de cobre, el gobierno de Estados Unidos ya ha eximido de aranceles recíprocos, desde el pasado 5 de abril, a ciertas materias primas como el acero, el aluminio y el propio cobre.
No obstante, la revisión arancelaria impulsada por la administración Trump genera incertidumbre en los mercados globales y tensiones comerciales que podrían afectar la industria cuprífera, pilar fundamental de la economía chilena.



