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Jueves, Abril 23, 2026

Minería en aguas profundas: aspiraciones de Trump romperían con tratado mundial de paz comercial en los océanos

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La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), organismo dependiente de Naciones Unidas, advirtió que las acciones unilaterales de Washington podrían desestabilizar el régimen de gobernanza de las aguas internacionales.

La intención de Donald Trump de autorizar la explotación de minerales en el fondo marino internacional, otorgando licencias de manera unilateral, marcaría un quiebre del tratado que durante más de tres décadas ha regulado el uso comercial de los océanos, evitando disputas geopolíticas por sus recursos.

El jueves 24 de abril, el presidente de Estados Unidos emitió una orden ejecutiva para acelerar la concesión de permisos para proyectos de minería en aguas profundas, una facultad que hasta ahora estaba reservada exclusivamente para la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por su sigla en inglés), organismo dependiente de la ONU, que reúne a 169 países y la Unión Europea.

Días después de la instrucción de Trump, la canadiense The Metals Company (TMC) fue la primera empresa que solicitó una licencia al gobierno del mandatario republicano para explotar minerales en la zona Clarion-Clipperton, un área del Pacífico entre Hawái y México.

Aunque TMC ya posee licencias exploratorias otorgadas por la ISA bajo el patrocinio de Nauru, ahora busca validar permisos alternativos a través de la normativa estadounidense de 1980, una legislación creada antes de que el tratado oceánico entrara en vigor

Cabe destacar que EE.UU., aunque no es miembro de la ISA, participa en los procedimientos de la organización como observador y, en general, ha acatado las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), adoptada en 1982 y vigente desde 1994, tras su 60ª ratificación.

Reacción de la ISA

Leticia Carvalho, secretaria general de la ISA, advirtió que la acción unilateral de Washington “no solo viola el derecho internacional, sino que también erosiona la confianza, exacerba la desigualdad global y silencia las voces de los países menos adelantados”.

Además, sostuvo que la acción de la Casa Blanca “sienta un precedente peligroso que podría desestabilizar todo el sistema de gobernanza global de los océanos”.

La importancia de estas áreas acuáticas radica en que los nódulos polimetálicos que cubren el lecho marino concentran minerales como el cobalto, níquel y tierras raras, elementos estratégicos requeridos para el desarrollo de nuevas tecnologías, energías limpias y aplicaciones en defensa.

Incierta capacidad de extracción e impacto ambiental

Si bien TMC ya probó un prototipo de recolección en 2022, aún no dispone de tecnología a escala industrial capaz de operar bajo las extremas condiciones del fondo oceánico.

Además, Estados Unidos no cuenta con instalaciones para procesar los minerales extraídos y, de acuerdo a un informe reciente de RAND, tampoco existe un sistema probado que recupere todos los elementos comercializables presentes en los nódulos.

Por su parte, la comunidad científica también expresó preocupación. “Actualmente, sabemos poco sobre los animales que habitan la Zona Clarion-Clipperton, incluyendo su ecología y cómo afrontarán los posibles impactos de la minería de aguas profundas”, señaló Diva Amon, asesora del Benioff Ocean Science Laboratory.

Pese a todo, TMC estima que podrá iniciar operaciones comerciales en 2026, si logra validar su estrategia dual ante la ISA y las autoridades estadounidenses.

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