La compañía australiana, paralelamente, impulsa un proyecto eléctrico en mina Spence por US$51 millones para reforzar la seguridad energética del yacimiento.
El viernes 9 de mayo, fue admitida a trámite la actualización de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) presentada por la multinacional BHP, para ejecutar trabajos de exploración complementarios en la faena Cerro Colorado, ubicada en la región de Tarapacá, con el fin de evaluar la viabilidad de una posible reapertura de sus operaciones hacia finales de esta década.
De acuerdo con el expediente oficial disponible en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), el proyecto contempla una inversión de US$60 millones y la ejecución de 201 sondajes (197 terrestres y 4 marinos) y 81 calicatas, distribuidos en las comunas de Pozo Almonte, Huara y Alto Hospicio.
Específicamente, se instalarán 182 plataformas terrestres y 4 flotantes, en los sectores Precordillera, Pampa y Costa, desde las cuales se llevarán a cabo los trabajos técnicos necesarios. De ser aprobada la propuesta, el inicio de actividades está proyectado para julio de 2026, con una duración estimada de 31 meses.
Con esto, según lo señalado en el DIA, BHP busca reducir la incertidumbre geológica asociada al recurso minero, robustecer la caracterización de los niveles y calidad de los recursos hídricos subterráneos, además de estudiar las propiedades físicas y mecánicas del suelo.
Antecedentes de Cerro Colorado: conflicto ambiental y cierre
La mina Cerro Colorado, operada por la empresa australiana, comenzó su producción en 1994, a 120 kilómetros de Iquique, en la región de Tarapacá. Durante casi tres décadas, generó más de 2,4 millones de toneladas de cobre, consolidándose como una de las faenas clave del grupo. Sin embargo, su actividad fue marcada por tensiones ambientales relacionadas con la extracción de agua en zonas frágiles.
En 2021, el Primer Tribunal Ambiental prohibió la extracción de aguas del acuífero Lagunillas, tras una serie de denuncias por parte de la comunidad Aymara de Cancosa, que acusó daños irreversibles a los bofedales del sector. Esto, sumado al vencimiento de la licencia ambiental en diciembre de 2023 y a la falta de viabilidad de una planta desalinizadora, precipitó el cese de las operaciones.
La baja en la producción -que pasó de 130.000 toneladas anuales a solo 35.000 en su último año-, junto con un castigo contable de US$492 millones, llevó a la minera a presentar en 2022 un Plan de Cierre Temporal Parcial, aprobado por Sernageomin. Finalmente, el cierre se concretó en 2023, manteniéndose monitoreos ambientales y compromisos sociales con comunidades y trabajadores.
Proyecto energético en mina Spence
A su vez, el SEA aprobó la revisión de la DIA de otra iniciativa de BHP llamado “Nueva Línea de Alta Tensión 1×220 kV para Soporte de Suministro Eléctrico Minera Spence”, que busca garantizar un suministro eléctrico estable para la faena, con la instalación de una línea de 20,7 km y 77 torres.
Para la ejecución de la propuesta -que conectará la Nueva Subestación Laberinto Kimal, en María Elena, con la subestación existente de la mina de Sierra Gorda-, se estima una inversión de US$50 millones. Además, BHP espera que la vida útil de las instalaciones se extienda hasta 2039, en línea con las autorizaciones vigentes para Spence, considerando eventuales obras futuras de mantención que se pudieran requerir.
Así, a través de la realización de ambas operaciones que sumadas superan los US$111 millones, la organización australiana consolida una estrategia de largo plazo en Chile, marcada por el desarrollo de conocimiento técnico, fortalecimiento de infraestructura crítica y una eventual reactivación de Cerro Colorado bajo parámetros ambientales más exigentes, en diálogo con comunidades locales y nuevas condiciones regulatorias.
Para ver detalles de la DIA del proyecto en Cerro Colorado, revisar documento aquí.



