La innovadora solución emplea la biolixiviación para recuperar de relaves mineros el elemento estratégico utilizado en la fabricación de baterías de ion litio, dispositivos fundamentales para el almacenamiento de energías limpias.
Chile podría convertirse en el segundo mayor productor mundial de cobalto gracias a una biotecnología que recupera este material estratégico de los relaves mineros. Con una generación anual estimada en 15 mil toneladas, superaría a Indonesia, que ocupa actualmente esa posición con 9 mil toneladas al año.
El cobalto, también llamado “oro azul”, es un elemento esencial para la fabricación de baterías de ion litio, que alimentan vehículos eléctricos y otros dispositivos clave para la transición energética global. Su presencia permite extender la duración de estos productos de almacenamiento, evitar el sobrecalentamiento y reducir su tamaño.
Innovación biotecnológica y sostenibilidad en minería
La iniciativa es liderada por la investigadora Pilar Parada, directora del Centro de Biotecnología de Sistemas de la Universidad Andrés Bello (UNAB). Su equipo desarrolló un método de biolixiviación que emplea microorganismos especializados en disolver la pirita presente en los relaves mineros, liberando el cobalto contenido para ser recuperado y reincorporado a la cadena productiva.
“Utilizar microorganismos que lo que hacen es alimentarse del hierro, del azufre y liberan el cobalto en una solución que se recupera y tú puedes volver a introducirlo en la cadena de valor (…) A nivel de laboratorio, en 15 días recuperamos un 70% del cobalto contenido, lo cual es espectacular”, explicó Parada.
Beneficios económicos y ambientales
Además del impacto económico, que podría superar los US$1.118 millones anuales por la comercialización del cobalto recuperado, el proyecto ofrece beneficios ambientales significativos. El cambio climático ha aumentado las posibilidades de lluvia en el norte, donde se encuentran la mayoría de los 795 relaves catastrados.
Según la científica, las precipitaciones representan un riesgo al interactuar con los depósitos de residuos mineros, ya que “esta agua disuelve la pirita en el desierto y se produce ácido sulfúrico, que puede infiltrar las napas y contaminar las aguas que se usan para riego o para consumo humano. Y el otro gran problema es que se pueden fluidizar los relaves y eso se podría transformar en grandes derrames, cerca de ciudades aledañas, y terminan arrasando con personas, casas, etc.”
Cooperación entre academia, Estado y empresa minera
La iniciativa está siendo financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través del concurso IDeA Tecnologías Avanzadas 2023. Mientas, el Centro de Biotecnología de Sistemas de la Universidad Andrés Bello (UNAB) lidera el proyecto en conjunto con el Centro Avanzado de Tecnología para la Minería de la Universidad de Chile, que actúa como institución asociada.
El programa de reciclaje para generar “cobalto verde” tendrá una duración de cuatro años y contempla la participación de la empresa minera Pucobre como socio estratégico, lo que permitirá llevar esta tecnología desde la fase experimental a una escala industrial.
Con esta articulación entre el mundo académico, estatal y privado, la investigación busca contribuir a una minería más sostenible, generando conocimiento aplicado para el aprovechamiento de relaves y reforzando el liderazgo de Chile en innovación tecnológica para la transición energética.



