La asignación del mineral proveniente de la producción de SQM, que estaba destinada a las firmas chinas, quedó sin adjudicar, mientras continúa el proceso de licitación de la cuota de Albemarle, que contempla condiciones similares y se extiende hasta 2043.
La Estrategia Nacional del Litio del Gobierno enfrenta un duro retroceso en su plan de industrialización, luego de que las empresas chinas BYD y Tsingshan (a través de su filial Yongqing Technology) abandonaran sus proyectos en la región de Antofagasta, decisión que habrían tomado debido al desplome de los precios del litio y a las trabas burocráticas o de “permisología” que dificultaron el avance de las iniciativas.
Ambas compañías habían sido seleccionadas en 2023 por Corfo como “productores especializados”, lo que les otorgaba acceso a carbonato de litio a precio preferente desde la producción de SQM, con el fin de posicionar a Chile como una plataforma industrial de materiales avanzados para baterías.
En conjunto, las dos propuestas contemplaban una inversión de US$523 millones; sin embargo, los compromisos no se materializaron, ninguna planta fue construida y las organizaciones terminaron por formalizar su retiro.
Caída de proyectos de industrialización del litio
La primera señal de alarma vino de BYD, que hace un año denunció la demora del Gobierno al definir un terreno para instalar su planta de cátodos de litio, valorada en US$290 millones. “El atraso es de todo el proceso”, dijo en ese entonces Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de la compañía.
La situación escaló al punto de que Corfo conformó un grupo interministerial para buscar una solución, pero el 14 de enero de 2024 la empresa ingresó una solicitud formal de desistimiento ante la Seremi de Antofagasta.
Por su parte, Tsingshan pretendía levantar una fábrica de baterías en Mejillones con una inversión de US$233 millones, pero el plan tampoco se materializó. Según la entidad de fomento nacional, la firma “desistió de la realización del proyecto ya que no se constituyó en Chile”.
Según consignó Diario Financiero, fuentes del sector señalaron que Tsingshan habría intentado modificar la compañía ejecutora de la iniciativa por motivos administrativos y así evitar el retraso que habría significado la autorización desde China, lo que no habría sido aceptado por las autoridades nacionales.
Contratos estratégicos para agregar valor
El marco legal que habilitaba las dos operaciones canceladas se sostiene en el contrato vigente entre Corfo y SQM, que obliga a la minera no metálica nacional a destinar 22.448 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería a precio preferencial hasta 2030, específicamente para fomentar la industrialización local.
A su vez, esta cuota, equivalente al 15% de las ventas anuales de SQM en 2022, es asignada por Corfo mediante licitación a empresas que desarrollen proyectos de valor agregado en Chile.
De acuerdo a este mecanismo, en 2023, BYD y Tsingshan fueron seleccionadas para recibir 11.224 toneladas anuales de litio cada una y se comprometieron a instalar plantas para producir material catódico LFP (LiFePO₄), clave en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos, con una capacidad de 50.000 y 120.000 toneladas anuales, respectivamente.
Condiciones desfavorables para la inversión
Ejecutivos del rubro manifestaron a DF que tanto la abrupta caída del precio del litio -80% en los últimos doce meses- como la lentitud de los permisos y requisitos regulatorios han minado el interés de los inversionistas.
“No están las condiciones para industrializar el litio en Chile (…) Las plantas industriales no se van a hacer a menos que no se liberen las inversiones en litio”, sentenciaron los actores del mercado local.
Por su parte, Corfo abordó con cautela el retiro de ambas organizaciones chinas, indicando que “estas son políticas de mediano y largo plazo que deben ser evaluadas en ese horizonte de tiempo, junto con el resto de las acciones que contempla la Estrategia Nacional del Litio”.
Nueva licitación en curso y período electoral
Dado que la cuota de SQM quedó sin asignar, Corfo busca ahora una vía rápida para retomar la agenda de industrialización, en un escenario marcado por las elecciones presidenciales y parlamentarias de este año.
En esa línea, la estatal ya abrió un nuevo concurso a principio de mayo con condiciones similares, esta vez asociado a la cuota preferente del contrato que mantiene con Albemarle, la otra productora que opera en el salar de Atacama.
A diferencia del acuerdo con SQM, el convenio con la firma estadounidense se extiende hasta 2043 e incluye la entrega de 9.599 toneladas anuales de carbonato de litio a las empresas seleccionadas. Esta alternativa se perfila como la más expedita para dar señales concretas de avance en la Estrategia Nacional del Litio en tiempos de campañas electorales.



